nina con autismo y su gato

Conoce la hermosa amistad entre una niña con autismo y su gato

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Iris Grace Halmshaw es una niña de seis años diagnosticada con autismo. En su caso particular, tiene patrones de sueño irregular, comportamientos obsesivos, falta de contacto visual e interacción además de una gran inseguridad.

Arabella Carter-Johnson, su madre, intentó relacionarla con perros de terapia o caballos, pero algo fallaba. Iris no lograba conectarse con ninguno de estos animales, cuya energía agobiaba a la pequeña.

 

Un día, la novia del hermano de Arabella le pidió a su cuñada que cuidara a su gato mientras ella salía de viaje. Y durante la estadía del minino, Iris y el gato hicieron contacto, cosa que no había pasado antes.

Decidida, Arabella decidió llevar a su hogar una hermosa gata de raza Maine Coon a la que llamaron Thula. Desde que esta gata llegó a la casa, Iris ha cambiado radicalmente y ahora es una niña con autismo, pero feliz.

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Una de las tareas más complicadas para la madre de Iris era bañarla y vestirla, pues su hija odiaba el contacto de todas las cosas con su piel. Pero desde que Thula llegó, lo complicado ahora es sacar a Iris del agua.

Thula es una gran amiga de Iris; la acompaña en las noches cuando no puede conciliar el sueño, la calma con su ronroneo cuando la niña se altera y está a su lado cuando pinta.

“Thula, ha hecho que Iris baje su nivel de ansiedad, manteniéndola más calmada y más segura de sí misma. Tiene un efecto terapéutico para ella increíble, incluso la ha ayudado a ser más sociable. A veces se acerca a Thula diciendo pequeñas frases como “Siéntate gato”. Algo que en muchas ocasiones es difícil de ver por su autismo”.

 

 

Los niños con autismo y sus gatos

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Los gatos son animales muy poco comprendidos, pues al ser tan independientes, la gente considera que no necesitan amor.

Sin embargo, los mininos son animales cariñosos que sin llegar a demandar tanta atención, pueden convertirse en aliados y amigos de los niños que padecen este trastorno psicológico.

Al ser tan pacientes, no piden explicaciones ni repeticiones, solo se dedican a escuchar, calentar los pies y ronronear.

La interacción de Iris, la niña con autismo y su gato, le permite regular su nivel de ansiedad y adquirir confianza, ayudándole a desarrollar sus habilidades de habla y su capacidad de sociabilizar con otros.

Los gatos sí que son animales extraordinarios, ¿no crees?

 

 

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